martes, octubre 16, 2007

El encuentro

…El beso sabía a tierra, a mar,
A doradas pieles tersas de arena
El beso sabia a esperanzas nuevas
A musgo verde sobre las piedras.

Lentamente se fueron acercando
Hasta encontrar la ruta de la selva espesa
Lentamente se fueron entregando
Esta nada sumisa, aquella no tan sierva
Y en un escalofrío se fue desmenuzando
La raza originaria de esta tierra.

Las pieles sudorosas, las anchas espaldas negras
Se abatieron al látigo de la nobleza ibérica
Y así las inocentes trenzas violentadas
De las hijas del Turey y de la América
Se deshicieron bajo la amenaza
De la mano que usurpara su pureza.

Una misión que acuchillaba el alma:
Destituir los dioses que en grutas empedradas
Como iconos de gloria se alzaban bajo palmas.
Con cruces en las manos, con fuerza de fusil en las miradas
Impusieron el todopoderoso
Levantaron sobre piedras la nueva fe cristiana.

Desde entonces las Indias anheladas
Fueron las tierras de la nueva raza
Que alberga ahora, bajo las mismas pieles,
La negra noche oscura, la colorada braza,
Y La extrema blancura
De la espuma a la orilla de las playas.

Y así, por voluntad de la fortuna
América, finalmente conquistada
Se convirtió con el tiempo en la cuna
De las identidades encontradas
Y en un muestrario lleno de colores
Que revela, del mundo, las entrañas.

jueves, mayo 24, 2007

El lienzo y el papel

Yo escribo y me gusta escribir.

Yo escribo porque salgo a la calle y miro a la gente, veo a la gente, hablo con la gente, vivo con la gente, me fascina la gente y odio a la gente.

Yo escribo sobre la gente, sobre sus vidas, sobre las cosas que hacen y las que dejan de hacer.

Yo escribo sobre la gente, porque escribiendo sobre ellos escribo sobre mi.

Yo escribo sobre cosas que existen, o podrían existir.

Tu pintas, y te gusta pintar.

Tu pintas porque tu mente crea, porque tus ojos ven y miran, porque el color habla, porque el color es vida, porque te fascina el lienzo y maltratas el lienzo.

Pintas sobre fantasía, sobre las cosas que son y las que dejan de ser.

Pintas fantasías, porque pintando fantasías te encuentras a ti.

Tu pintas cosas que no existen, y nunca podrán existir.

Yo escribo y tu pintas, porque el mundo lo vemos desde otra perspectiva, porque las cosas son mejores para mi con un lápiz, porque las cosas son mejores para ti con un pincel.

domingo, abril 08, 2007

Rainy Day (waiting for u)

El sol se escabullo lentamente entre los copos de algodón que acumulados degradaban en gris la inmensa esfera azul. El calor se retiraba de los cuerpos y el ambiente tomaba ese leve frió del invierno tropical. Una densa brisa se deslizaba entre los árboles cargada de la humedad que anuncia la proximidad de la lluvia y las calles sedientas empezaban a emitir ese aroma seductor de la tierra mojada.

Cada esquina de la casa estaba sola, en completa calma. Yo yacía tumbada en la comodidad del diván, sintiendo que mi cuerpo se alargaba con cada corrida de la brisa que acariciaba mi desnudez aun a puertas cerradas.

En un estado de profunda relajación empecé a visualizar múltiples escenas que aparecían ante mi como intensos flashes; me circundaban voces, canciones, las imágenes rotaban a mi alrededor cada vez con mayor velocidad. Un vértigo confuso se apoderó de mi cuerpo y de repente caí en un abismo oscuro, la sensación de que nunca dejaría de caer me hizo darme cuenta de que me había quedado dormida y de que tenia plena conciencia de mi estado.

De repente desde el fondo de la oscuridad se fue dibujando una silueta, algo que avanzaba hacia mi, con una seguridad en los pasos que me infundía confianza y protección. Cuando estuvo lo suficientemente cerca una sonrisa breve afloro a mi rostro: eras tu.

Me percate de que ambos estábamos desnudos, cual Adán al comer la manzana, cuando auscultando mi cuerpo desprovisto me penetraste con una mirada que me hizo estremecer, te acercaste y sin hablar acercaste tus labios a los míos, solo un rose a flor de piel de tus manos en mi espalda y sentía que cada dedo era una espada fraguada en el mas ardiente de los fuegos, la pasión.

Tus manos recorrían mi cuerpo explorando los volúmenes, las depresiones, como si intentaras aprenderme de memoria para luego esculpirme en el mármol que perpetraría mis formas con un frío eterno, fúnebre e inanimado. Cada toque de tus manos me fundía contigo.

Cuando tus manos ya no fueron suficientes, entonces tu boca húmeda y calida se hizo dueña de mis senos, mientras yo me hacia líquidos en el diván.

Los minutos pasaban lentos y mi cuerpo solo pedía que estuvieras dentro de mi, tu me mirabas y en tu rostro se fundían expresiones de dolor y de placer. Ya no puedo mas, te necesito dentro, muy dentro de mi, te lo dije mirándote a los ojos fijamente y como un esclavo servil accediste.

Imposible describir las sensaciones que provocaba cada movimiento, el ritmo, la lentitud, la ansiedad, la rapidez, el dolor, el placer, el calor, el temblor, y finalmente la humedad y la calidez…

La intensidad de la lluvia sobre el frío metal que cobijaba el techo empezó a traerme a la realidad muy lentamente, envuelta en tus besos y enredada en tus piernas que iban diluyéndose y fundiéndose con la imagen real del ambiente gris y frió, la brisa seguía recorriéndome y un temblor leve sacudió mi cuerpo.

Desperté a la humedad de mi entrepierna, al sudor frío de mis poros, a la realidad, desperté a recordar que en pocos minutos estarías aquí.

jueves, enero 25, 2007

Taciturno I


Taciturno I

La tarde Huele a nostalgia.
Huele a un niño sentado a mi lado en la universidad frente a la facultad.
Huele a un amigo; a la brisa fresca moviendo metiéndome el pelo en la boca y a mi mano alejándolo de allí.

La tarde huele a que pronto no estaré aquí.

Puedo escuchar en el platanar las hojas anchas acariciándose mutuamente; puedo sentir el rose.

Hay mosquitos en mi cama y hay soledad, hay una tarde sin energía eléctrica con un rayo de luz que dibuja mi sombra sobre el papel.

La tarde huele a versos y papeles, a tinta nueva.

Puedo imaginar fotos borrosas de cuerpos desnudos y manchados de sexo. Puedo sentir el deseo.

Hay recuerdos en mi mente de nostalgia taciturna.

La tarde huele a ti. Creo que me hace falta verte.

Puedo soñar otra tarde como esta cuando ya no este, sintiendo nuevamente la nostalgia de rose y del deseo entre otros papeles y otros versos.



Jueves 20 y pico de enero 2007, 4:07 p.m.