lunes, octubre 02, 2006

Una historia tonta

Esta es una historia tonta porque trata de un niño que creía que todo lo creía era posible, solo por el hecho de que el lo creía (¡Que tonto no!).

Entonces el niño pensó que quería despertar en las mañanas y ver muchos colores hermosos que llenaran su vista y lo hicieran sentirse muy bien y contento de haber despertado otra vez. Su madre al saber que el niño anhelaba estos colores le dijo que lo quería ayudar pero le era imposible, y que le pidiera a Dios que algún día dios lo escucharía y pintaría en el aire todos esos colores para el.

Así lo hizo el niño y en la noche oró fervientemente para que Dios le diera todos los colores que deseaba.

La mañana siguiente el niño despertó, y le pareció extraño que aunque había luz del sol, afuera llovía. Se asomo por la ventana y ¡Que sorpresa! Ahí estaban todos los colores que le había pedido a Dios.

Un precioso arco iris se extendía por todo lo ancho del cielo, vistiendo de fiesta y color la inmensa esfera azul.

El niño tomo sus pinturas de dedos y empezó a plasmar en la pared lo que veía afuera, pues no quería que aquel mágico hechizo se deshiciera, quería tener aquellos brillantes colores todas las mañanas. Y no se limitó a la pared, pinto también las sabanas, pinto sus ropas, su calzado, todo lo que veía, lo impregnaba de un nuevo y brillante color.

El niño observo su alrededor y se sentía tan complacido y exhausto de tanto pintar que cayo súbitamente en un profundo sueño de color.

Cuando la llovizna había desaparecido, llevándose la magia del arco iris y dejando el cielo gris, la madre decidió subir a la habitación del niño, pues era tarde y el “todavía” dormía. Tan grande fue su espanto al ver aquel enorme lío de ropas y sabanas coloreadas, y paredes pintadas y zapatos teñidos, que grito con gran fuerza despertando violentamente al niño de su sueño colorido.

Asustado el niño interrogaba a la madre requiriendo saber porque la algarabía si su sueño de color, lo que tanto anhelaba, Dios se lo había concedido, porque, como ella le había recomendado él se lo había pedido con mucha fe.

La señora estaba histérica y arremetió contra el niño sacudiéndolo y gritándole insultos y maldiciones. Lo castigo por una semana y le mando a asear la habitación, que mas adelante fue pintada de un limpio blanco ¡la ausencia total del color!.

Hasta aquí llega esta historia tonta. El poder de la mente es el mayor don que un ser humano pueda poseer, limitarla, es el mayor pecado que se puede cometer; lastima que también sea el mas común!!!

Time goes by ¿So slowly?

Hoy pensé en el futuro, esa cosa etérea, inexistente que tanto nos perturba y condiciona de manera tan persuasiva nuestro presente. Me divertía imaginando todas esas cosas que podrían ser producto de mis acciones de hoy, pero cuando iba por la parte en que me caso con un muchacho que recién conocí, alguien me llamó por teléfono y entonces me detuve y tomé la llamada.
Era mi abuela, recordándome lo mucho que me quería y preguntando como andaba todo en casa. La conversación se extendió y llegó un amigo que siempre nos visita, corté con mi abuela y me puse a hacer algunas cosas en el computador con mi amigo (juzgábamos un videojuego).

Cuando mi amigo se retiró vi. una llamada sin responder en el celular con fecha de ayer, me pasé la tarde pensando en quien pudo haberme llamado.

Me senté a escribir y aquí estoy, escribiendo sobre el futuro y pensando que mientras escribo FUTURO, la palabra queda en el pasado aun manteniendo su significado y es algo contradictorio “futuro en el pasado”, siento que el pasado esta (como un agujero negro) absorbiendo todo lo que parece presente, así que el presente se vuelve demasiado efímero, lo que me dice que no debo gastarlo ni pensando en el pasado ni esperando en el futuro, porque el futuro estará ahí por siempre y el pasado por igual; pero el presente…

Siento que con cada letra que escribo se me escapa de las manos, cada palabra me hace perderlo un poco, cada una de estas letras que van quedando atrás del cursor pertenecen a un abismo sin fondo.

El pasado lo consume todo y por mas que me apresuro solo llego a tocar el presente, nunca he podido alcanzar el futuro.

Ya me voy enredando, los silogismos no son para mi, pero debo decirlo, el tiempo me aterra, es como algo que acaba de nacer y ya se esta desintegrando, ¡paradójico no! Y se me pueden ocurrir muchas otras metáforas, mientras mas trato de explicarlo mas ideas vienen a mi cabeza (es por la necesidad de que se entienda la angustia que me produce el hecho de que el tiempo es algo que ni siquiera puedo definir), por ejemplo: es como el tratar de agarrar agua con las manos abiertas, no bien las estas llenando cuando ya están vacías y solo queda la humedad. O como las olas cuando rompen (que es cuando son más bellas) que no bien son rompientes cuando ya solo queda la espuma.

Me temo que no se entenderá lo que trato de decir, pues me encuentro tan intimidada ante esta concatenación de cosas que ignoro sobre el tiempo, que no se si las palabras que he usado son las adecuadas.

En fin, termino llegando a la cumbre de mi curiosidad en este tema cuando pienso en la frase “el transcurrir del tiempo”, me pregunto quien transcurre finalmente, ¿es el tiempo o soy yo?