
Ironía
Se escurrió entre las rejas como si nunca hubieran estado ahí con el único fin de encontrar el montón de cosas putrefactas justo debajo de la ventana. Descendió lentamente respirando (tal vez disfrutando) cada átomo de aquel fétido y nauseabundo olor.
Se detuvo en medio de aquel adevacle de restos de comida, latas, papeles, excremento…
Yo le observaba, infinitamente airado.
Inhaló profundamente y froto sus manos augurando el inconmensurable placer que por mucho tiempo aquel montón de desechos le brindaría.
Fuera ya del éxtasis de su contemplación, se metió al charco de heces y revolcó su cuerpo en ellas, inmensamente feliz de estar allí y de ser quien era. Miro hacia fuera del charco y allí estaba su hembra. Froto sus manos nuevamente, no pudo resistirse a su olor y la poseyó una y otra vez entre la mierda.
La poseyó volando por el aire, y, para hacerme mas testigo de su libertad, la poseyó allí, justo entre las rejas.
Yo seguía allí, contemplándolos, deseando tener alas aunque estuvieran sucias y malolorientas, revolcándome entre rejas en mi propia mierda y pensando que, si fuera un insecto asqueroso (como dijo el carcelero esta mañana) seria una Mosca; me escurriría a través de las rejas como si nunca hubieran estado ahí y me escaparía volando de este montón de desechos que es ahora mi vida, con el único fin de estar con ella, de poseerla una y otra vez…
