martes, agosto 11, 2009
Mujer de África
Quién ganará la carrera de la muerte?
El violento naufragio de los cuerpos o
la pobreza de todo un continente?
A dónde vas desde Nigeria?
A dónde te lleva tu lánguida figura polvorienta?
Eres el oro negro de tu tierra
De conocimiento y de verdad desesperada; hambrienta.
Mujer de África, mujer del mundo,
Mujer de negras soledades llena
Cargando en tus espaldas el peso de la ausencia
El peso de lo amargo, de lo injusto, lo llevas a cuestas.
Aún así eres insospechable
Mujer que cruza el río con su vástago a cuestas
Buscando el horizonte, quizás una quimera
En ese continente de desiertos, de bestias, de amplísimos paisajes
Y de arena...
martes, octubre 16, 2007
El encuentro
A doradas pieles tersas de arena
El beso sabia a esperanzas nuevas
A musgo verde sobre las piedras.
Lentamente se fueron acercando
Hasta encontrar la ruta de la selva espesa
Lentamente se fueron entregando
Esta nada sumisa, aquella no tan sierva
Y en un escalofrío se fue desmenuzando
La raza originaria de esta tierra.
Las pieles sudorosas, las anchas espaldas negras
Se abatieron al látigo de la nobleza ibérica
Y así las inocentes trenzas violentadas
De las hijas del Turey y de la América
Se deshicieron bajo la amenaza
De la mano que usurpara su pureza.
Una misión que acuchillaba el alma:
Destituir los dioses que en grutas empedradas
Como iconos de gloria se alzaban bajo palmas.
Con cruces en las manos, con fuerza de fusil en las miradas
Impusieron el todopoderoso
Levantaron sobre piedras la nueva fe cristiana.
Desde entonces las Indias anheladas
Fueron las tierras de la nueva raza
Que alberga ahora, bajo las mismas pieles,
La negra noche oscura, la colorada braza,
Y La extrema blancura
De la espuma a la orilla de las playas.
Y así, por voluntad de la fortuna
América, finalmente conquistada
Se convirtió con el tiempo en la cuna
De las identidades encontradas
Y en un muestrario lleno de colores
Que revela, del mundo, las entrañas.
jueves, mayo 24, 2007
El lienzo y el papel
Yo escribo y me gusta escribir.
domingo, abril 08, 2007
Rainy Day (waiting for u)
Cada esquina de la casa estaba sola, en completa calma. Yo yacía tumbada en la comodidad del diván, sintiendo que mi cuerpo se alargaba con cada corrida de la brisa que acariciaba mi desnudez aun a puertas cerradas.
En un estado de profunda relajación empecé a visualizar múltiples escenas que aparecían ante mi como intensos flashes; me circundaban voces, canciones, las imágenes rotaban a mi alrededor cada vez con mayor velocidad. Un vértigo confuso se apoderó de mi cuerpo y de repente caí en un abismo oscuro, la sensación de que nunca dejaría de caer me hizo darme cuenta de que me había quedado dormida y de que tenia plena conciencia de mi estado.
De repente desde el fondo de la oscuridad se fue dibujando una silueta, algo que avanzaba hacia mi, con una seguridad en los pasos que me infundía confianza y protección. Cuando estuvo lo suficientemente cerca una sonrisa breve afloro a mi rostro: eras tu.
Me percate de que ambos estábamos desnudos, cual Adán al comer la manzana, cuando auscultando mi cuerpo desprovisto me penetraste con una mirada que me hizo estremecer, te acercaste y sin hablar acercaste tus labios a los míos, solo un rose a flor de piel de tus manos en mi espalda y sentía que cada dedo era una espada fraguada en el mas ardiente de los fuegos, la pasión.
Tus manos recorrían mi cuerpo explorando los volúmenes, las depresiones, como si intentaras aprenderme de memoria para luego esculpirme en el mármol que perpetraría mis formas con un frío eterno, fúnebre e inanimado. Cada toque de tus manos me fundía contigo.
Cuando tus manos ya no fueron suficientes, entonces tu boca húmeda y calida se hizo dueña de mis senos, mientras yo me hacia líquidos en el diván.
Los minutos pasaban lentos y mi cuerpo solo pedía que estuvieras dentro de mi, tu me mirabas y en tu rostro se fundían expresiones de dolor y de placer. Ya no puedo mas, te necesito dentro, muy dentro de mi, te lo dije mirándote a los ojos fijamente y como un esclavo servil accediste.
Imposible describir las sensaciones que provocaba cada movimiento, el ritmo, la lentitud, la ansiedad, la rapidez, el dolor, el placer, el calor, el temblor, y finalmente la humedad y la calidez…
La intensidad de la lluvia sobre el frío metal que cobijaba el techo empezó a traerme a la realidad muy lentamente, envuelta en tus besos y enredada en tus piernas que iban diluyéndose y fundiéndose con la imagen real del ambiente gris y frió, la brisa seguía recorriéndome y un temblor leve sacudió mi cuerpo.
Desperté a la humedad de mi entrepierna, al sudor frío de mis poros, a la realidad, desperté a recordar que en pocos minutos estarías aquí.
jueves, enero 25, 2007
Taciturno I

La tarde Huele a nostalgia.
Huele a un niño sentado a mi lado en la universidad frente a la facultad.
Huele a un amigo; a la brisa fresca moviendo metiéndome el pelo en la boca y a mi mano alejándolo de allí.
La tarde huele a que pronto no estaré aquí.
Puedo escuchar en el platanar las hojas anchas acariciándose mutuamente; puedo sentir el rose.
Hay mosquitos en mi cama y hay soledad, hay una tarde sin energía eléctrica con un rayo de luz que dibuja mi sombra sobre el papel.
La tarde huele a versos y papeles, a tinta nueva.
Puedo imaginar fotos borrosas de cuerpos desnudos y manchados de sexo. Puedo sentir el deseo.
Hay recuerdos en mi mente de nostalgia taciturna.
La tarde huele a ti. Creo que me hace falta verte.
Puedo soñar otra tarde como esta cuando ya no este, sintiendo nuevamente la nostalgia de rose y del deseo entre otros papeles y otros versos.
Jueves 20 y pico de enero 2007, 4:07 p.m.
lunes, octubre 02, 2006
Una historia tonta
Entonces el niño pensó que quería despertar en las mañanas y ver muchos colores hermosos que llenaran su vista y lo hicieran sentirse muy bien y contento de haber despertado otra vez. Su madre al saber que el niño anhelaba estos colores le dijo que lo quería ayudar pero le era imposible, y que le pidiera a Dios que algún día dios lo escucharía y pintaría en el aire todos esos colores para el.
Así lo hizo el niño y en la noche oró fervientemente para que Dios le diera todos los colores que deseaba.
La mañana siguiente el niño despertó, y le pareció extraño que aunque había luz del sol, afuera llovía. Se asomo por la ventana y ¡Que sorpresa! Ahí estaban todos los colores que le había pedido a Dios.
Un precioso arco iris se extendía por todo lo ancho del cielo, vistiendo de fiesta y color la inmensa esfera azul.
El niño tomo sus pinturas de dedos y empezó a plasmar en la pared lo que veía afuera, pues no quería que aquel mágico hechizo se deshiciera, quería tener aquellos brillantes colores todas las mañanas. Y no se limitó a la pared, pinto también las sabanas, pinto sus ropas, su calzado, todo lo que veía, lo impregnaba de un nuevo y brillante color.
El niño observo su alrededor y se sentía tan complacido y exhausto de tanto pintar que cayo súbitamente en un profundo sueño de color.
Cuando la llovizna había desaparecido, llevándose la magia del arco iris y dejando el cielo gris, la madre decidió subir a la habitación del niño, pues era tarde y el “todavía” dormía. Tan grande fue su espanto al ver aquel enorme lío de ropas y sabanas coloreadas, y paredes pintadas y zapatos teñidos, que grito con gran fuerza despertando violentamente al niño de su sueño colorido.
Asustado el niño interrogaba a la madre requiriendo saber porque la algarabía si su sueño de color, lo que tanto anhelaba, Dios se lo había concedido, porque, como ella le había recomendado él se lo había pedido con mucha fe.
La señora estaba histérica y arremetió contra el niño sacudiéndolo y gritándole insultos y maldiciones. Lo castigo por una semana y le mando a asear la habitación, que mas adelante fue pintada de un limpio blanco ¡la ausencia total del color!.
Hasta aquí llega esta historia tonta. El poder de la mente es el mayor don que un ser humano pueda poseer, limitarla, es el mayor pecado que se puede cometer; lastima que también sea el mas común!!!
Time goes by ¿So slowly?
Era mi abuela, recordándome lo mucho que me quería y preguntando como andaba todo en casa. La conversación se extendió y llegó un amigo que siempre nos visita, corté con mi abuela y me puse a hacer algunas cosas en el computador con mi amigo (juzgábamos un videojuego).
Cuando mi amigo se retiró vi. una llamada sin responder en el celular con fecha de ayer, me pasé la tarde pensando en quien pudo haberme llamado.
Me senté a escribir y aquí estoy, escribiendo sobre el futuro y pensando que mientras escribo FUTURO, la palabra queda en el pasado aun manteniendo su significado y es algo contradictorio “futuro en el pasado”, siento que el pasado esta (como un agujero negro) absorbiendo todo lo que parece presente, así que el presente se vuelve demasiado efímero, lo que me dice que no debo gastarlo ni pensando en el pasado ni esperando en el futuro, porque el futuro estará ahí por siempre y el pasado por igual; pero el presente…
Siento que con cada letra que escribo se me escapa de las manos, cada palabra me hace perderlo un poco, cada una de estas letras que van quedando atrás del cursor pertenecen a un abismo sin fondo.
El pasado lo consume todo y por mas que me apresuro solo llego a tocar el presente, nunca he podido alcanzar el futuro.
Ya me voy enredando, los silogismos no son para mi, pero debo decirlo, el tiempo me aterra, es como algo que acaba de nacer y ya se esta desintegrando, ¡paradójico no! Y se me pueden ocurrir muchas otras metáforas, mientras mas trato de explicarlo mas ideas vienen a mi cabeza (es por la necesidad de que se entienda la angustia que me produce el hecho de que el tiempo es algo que ni siquiera puedo definir), por ejemplo: es como el tratar de agarrar agua con las manos abiertas, no bien las estas llenando cuando ya están vacías y solo queda la humedad. O como las olas cuando rompen (que es cuando son más bellas) que no bien son rompientes cuando ya solo queda la espuma.
Me temo que no se entenderá lo que trato de decir, pues me encuentro tan intimidada ante esta concatenación de cosas que ignoro sobre el tiempo, que no se si las palabras que he usado son las adecuadas.
En fin, termino llegando a la cumbre de mi curiosidad en este tema cuando pienso en la frase “el transcurrir del tiempo”, me pregunto quien transcurre finalmente, ¿es el tiempo o soy yo?
jueves, septiembre 28, 2006
Cambios
Hay un par de cambios que se que debo hacer en mi, en mi vida y en mi actitud, tambien en las cosas que me rodean. Pero se que son mas faciles los cambios de afuera, asi que decidi empezar por lo mas facil y por eso, este nuevo aspecto del blog, espero que les guste, esta menos monotono no?
lunes, septiembre 18, 2006
Mariposas y Caracoles
Mi amigo viajero colecciona nostalgias, como todos los viajeros. Pero las nostalgias de mi amigo no son como las de los demás viajeros. Las nostalgias de mi amigo viajero las hago mías en algunos versos. Las nostalgias de los otros viajeros nunca serán mías.
Estoy escribiendo sobre las nostalgias de mí amigo viajero, y sobre mis nostalgias, que colecciono auque a diferencia de mi amigo no viajo de aquí para allá, sino de allá para acá, de ayer para hoy. De hace muchos años para hace solo un par de días.
Mi amigo pinta en el lienzo sus nostalgias, quisiera que pintara las mías. Mi amigo pinta en el lienzo su eterno viaje y quisiera que en su lienzo de viajes geográficos pudiera aparecer mi eterno viaje en el tiempo.
Con mariposas y caracoles mi amigo crea fantasías de sus viajes geográficos que influyen grandemente en las fantasías que mi mente crea en el papel de mis viajes en el tiempo. Porque en sus viajes geográficos no deja de pasar el tiempo y en mis viajes temporales, no deja de existir la geografía.
Así que mi amigo puede pintar un día en su lienzo de viajero una fantasía alada de mariposas que viajan en el tiempo por los caracoles de la geografía, porque como están de entrelazadas estas palabras, así están su vida y la mía.
Un anciano que le robó a la vida unos últimos 10 minutos:
Desde aquí se puede ver casi toda la calle. La calle larga de los días nuevos que nunca mas serán.
Ahora desde la inercia descubro un rincón lleno de recuerdos. Intento mudarlos para que la nostalgia no haga nido en mí, pero el abrumador peso de los años me ha dejado sin fuerzas. Una vez el tiempo pasa, nada es remediable, lo que no importó una vez no puede importar ahora, aun si fuera posible estaría de todas maneras sin efecto.
La vida es cruda, siempre estuve de acuerdo. Demasiado como para dar mucha importancia a sus acontecimientos. Demasiado como para enfrentar mi propio pensamiento. Mucho, como para dejar de temer.
Se que tuve la oportunidad y no me arrepiento, al cabo de tantos años ¿para que hacerlo?. ¿Que debí haber hecho? ¿Dejar que mi cerebro bullera con cada problema que creí no poder solucionar? ¿Soñar con que podía cambiar el mundo porque pensaba diferente?
Si… terminé como todos.
No viví, pero aun sobrevivo; no sufrí, así que he sobrevenido al sufrimiento. Lo logré dejando que todo sucediera a mí alrededor y con mis brazos cruzados sobre mi pecho, protegiendo mi corazón de las influencias de afuera, endureciéndolo para que pudiera ser indiferente. Esa fue mi coraza, y al fin y al cabo terminó por salvarme de los peligros de este mundo; y hablo de cosas muy serias, peligros que asechan al hombre: la sensibilidad, por ejemplo. Así que fui insensible e indiferente y me liberé de pesares y dolores que hubieran terminado por convertirme en no se que suerte de ser.
Solo que de repente, por simples asuntos cenílicos, me encuentro en la cama de un hospital, con una ventana con vista a la calle, a esa calle en la que crecí, y realizo que nunca me fijé en las ventanas y en lo buenas que son para mirarse un poco hacia adentro mientras observas hacia afuera.
Me doy cuenta que tampoco me fije en la calle y en lo malo que era que ningún gobierno se dispusiera a asfaltarla, y en que mucho peor es que nadie se atreviera a exigirlo todavía en estos tiempos. Entonces creo que alguien ahora estaría en esta silla vacía al lado de mi cama si yo (que desee siempre usar mis patines en esa calle), hubiera intentado conseguir que fuera asfaltada. Estoy seguro de que alguien me recordaría y colocaría una frase amable en mi epitafio haciendo alusión a mi logro.
Pero había cosas mas importantes en que pensar, como no pensar, por ejemplo.
Así que estas lagrimas que me traen los recuerdos, que no son más que cursilería de viejos, me las limpio del rostro para no pensar en ellas y para ignorar levemente su razón de ser. Y este nudo que tengo en la garganta, me lo trago para llenar el vació que quedó en este ser, porque nunca nada tuvo valor y porque valorando las cosas hubiera tenido que sufrir como lo hago ahora. Estas lágrimas son la prueba de que nunca me equivoque cuando dije: ¿Qué caso tiene? O las veces que pensé ¿Por qué habría de molestarme analizando esto que no podré resolver?
No me pesa cargar, al final de este rudo camino, con todas las preguntas que no intenté responder, porque ni siquiera la curiosidad me mueve, ninguna motivación habita en mi, nada que me hiciera sufrir estaba en mi mente antes de que este aniversario (que ruego sea el ultimo) llegara súbitamente a mi, postrado en esta cama, justo a la par de este manojo de recuerdos de cosas que nunca me intereso decir ni hacer.
Y me atrapa la felicidad de repente, porque por primera vez en mi vida, decidí pensar en algo que en definitiva no tiene solución, y descubrí que las lagrimas aun pueden rodar por mis mejillas y que mi garganta aun puede atorarse por el sufrimiento.
Me invade una mezcla clandestina de felicidad y miedo, porque por vez primera estoy sufriendo; pero sufro desde esta cama con una silla abandonada y sufro desde una ventana que me muestra más de mi mismo que de lo que esta afuera. Pero sonrío, y mi sonrisa besa mi llanto para brindarle consuelo; porque se que a pesar de todo lo que dejé de apreciar en este afán de supervivencia, no perdí la capacidad de sufrir y de aprender, y hoy aprendí la que creo será mi primera y última lección: “Lo único en esta vida que no tiene solución es la muerte”, y es tanta mi impotencia, porque se que no la acercará ni la alejará de mi el hecho de reflexionar sobre ella, que hasta me pregunto si quizás ella (en si misma) es la solución.
Lo malo es que a estas alturas de mi vida, me estoy entreteniendo en este hilo de pensamientos para tratar de ignorar que quizás esa solución esté demasiado cerca.
“Al final de este viaje en la vida quedará nuestro rastro invitando a vivir. quedara una cura de tiempo, una gasa que envuelva un viejo dolor. Estos años son el pasado del cielo. Estos años son cierta agilidad con que el sol te dibuja en el porvenir; son la verdad o el fin, son Dios, quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte, en plena luz”.
Silvio Rodríguez
Adaptación
